“En sexto grado de la Escuela Normal supe que iba a ser periodista”
- departamentocomuni9
- 10 abr 2018
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Con el periodismo inscrito en la genética familiar y más de 50 años de ejercicio profesional, Mario Otero se jubiló como docente.
-Por Agustina Pistone y Antonella Biondi
Con más de 50 años ejerciendo su profesión de periodista, Mario Otero deja la docencia que con pasión y entusiasmo desempeñó.
Mario Otero comenzó a desarrollarse en el periodismo desde muy temprana edad, cuando salió de la escuela primaria y empezó a colaborar con la corresponsalía San Luis del Diario Los Andes, y meses después en el Diario La Opinión haciendo notas deportivas donde permaneció en sus funciones hasta 1969, cuando comenzó a trabajar en el Diario de San Luis.
Luego de terminar la secundaria viajó a Buenos Aires para estudiar abogacía, aunque él asegura que siempre tuvo la certeza de que jamás ejercería como abogado, sino que estaba destinado a ser periodista aunque en aquél momento, el estudio de las carreras universitarias de Comunicación carecía de prestigio en el ambiente periodístico. Cursó varios años de la carrera de abogacía, pero no se recibió y continuó adelante el oficio que era su vocación.

P: Usted se inició en la actividad periodística en su juventud: ¿Cuándo supo que iba a ser periodista?
R: Lo supe cuando el maestro de sexto grado que tenía me eligió para ir al club de periodistas y locutores que se estaba creando en mi escuela. En ese club, de la Escuela Juan Pascual Pringles hacíamos un mural cada tanto con noticias de la Universidad, ahí me descubrí periodista y ya nunca más dejé de serlo. Además por cuestiones de genética familiar, mi abuelo paterno y mi papá hicieron periodismo, antepasados de mi madre también.
Sobre sus primeros trabajos, Otero comentó que todavía era un jóven de 16 años cuando recibió una propuesta laboral para trabajar seis horas en un diario, con un horario de salida a las doce de la noche, “tuvimos que hacer un arreglo con mi papá: si yo volvía a llevarme alguna materia tenía que dejar de trabajar”, recordó.
Al terminar la secundaria, Mario Otero viajó a Buenos Aires, donde trabajó unos días en la United Press Internacional, que lo llevó a desilusionarse de la profesión, “chocarme con esa realidad de modificar datos para las notas, hacer notas arregladas me significó dejar de practicar el periodismo por varios años, sólo me despuntaba el vicio escribiendo notas ocasionales para la revista Autoclub de Buenos Aires”. De vuelta en San Luis, se mudó a la localidad de La Toma donde, luego de notar la falta de medios de comunicación, decidió fundar un periódico con un amigo, “ luego ya no pude dejar el periodismo, y cuando volví a San Luis me buscaron para hacer radio, que es lo que hago hace 30 años”.
P: ¿Cómo fue hacer periodismo en los primeros años y qué diferencia encuentra hoy en el ejercicio profesional?
R: Hoy es totalmente diferente. Es igual en el sentido del interés por buscar la información y tratar de llegar a la verdad. Cambian los métodos de trabajo. Por otra parte, era mejor porque se trabajaba mucho más la búsqueda de datos. Ahora tenés múltiples recursos que ya están dados, antes lo tenías que elaborar y también eso demandaba más tiempo. Los criterios de verificación de información también eran distintos, en ese sentido ha cambiado mucho, uno se tiene que parar para darse cuenta cómo cambió.
Escribir a máquina y escribir a computadora también marcó una diferencia. Por otra parte, la sociedad de San Luis era otra cosa muy distinta a lo que es ahora, a mí me ha tocado mucho vivir ese proceso de cambio y por ahí me paro a pensar todas las cuestiones que han cambiado en la organización social, la incidencia de los medios de comunicación, el uso de las modernas tecnologías de comunicación y que ahora no tenés distancia para conseguir la información. Me asombra el ritmo de trabajo que he llegado a tener, yo hacía dos programas de radio, uno a la mañana y otro a la tarde y nunca repetía la información, todo lo producía yo y lo escribía, vivía para eso. También me perdí muchas cosas de mi vida por trabajar tanto.
Sobre su labor como docente, Mario comenta que significó un desafío porque tuvo que adecuarse a los programas de enseñanza. Teniendo en cuenta que su título secundario es de Maestro Normal, consiguió poner en práctica sus nociones de didáctica y pedagogía y buscó la manera de dictar las asignaturas uniendo teoría con práctica, “esto hace que el alumno pueda llegar a entender en qué estadio está de su carrera, y que llegue a comprender su aplicación práctica”, señaló. Asegura que le puso mucha pasión a la docencia porque siempre quiso que el ambiente periodístico mejore.
P: Sobre la docencia ¿Cómo fueron sus primeros años? ¿Cómo se insertó en el ámbito docente?
R: Cuando crearon las carreras en San Luis, me invitaron a dictar una materia y no acepté en un comienzo porque yo no tengo título académico. Después, quien en ese momento era Secretario Académico de la Facultad de Ciencias Humanas, me llamó para decirme que necesitaban que lleve adelante la parte práctica que dictaba un profesor que venía de Mendoza. Entonces empecé a dar Periodismo para locutores y más tarde me invitaron a participar en Periodismo de Investigación. Me tocó a mí iniciar la materia Periodismo de Investigación para el plan que está vigente actualmente.
Fue una actividad muy gratificante y pienso que a lo largo del tiempo tal vez conseguí que algunos chicos pudieran entusiasmarse con la carrera, o por lo menos con la práctica profesional. Luego el ejercicio de la actividad docente se convirtió en una necesidad.
P: ¿Cuáles son las claves para enseñar Periodismo?
R: No sé si tengo claves, yo sigo pensando que para hacer periodismo se necesita pasión. El periodista debe ser algo más que el sólo hecho de poder aprender, necesita saber pensar, los técnicos dan las pautas para adquirir el ejercicio, pero la pasión es necesaria.
P: ¿Cómo vivió la relación entre la docencia y el periodismo?
R: No fue conflictiva porque fue hacer prácticamente lo mismo, y en todo caso la docencia me ayudó a crecer porque me impulsó a pensar y repensar algunas cosas, siempre intentando transmitir conocimientos que tuvieran su aplicación en la práctica. Viví esto como un complemento, que me permitía articular la práctica profesional con la docencia
P: Si tuviera que dejarle un mensaje a los y las estudiantes de periodismo, ¿ cuál sería su consejo para llegar a ser un buen periodista?
R: No dejar de perder el asombro por las cosas, no acostumbrarnos. Si nosotros nos acostumbramos a las anormalidades no las vemos como tales; el tremendo espíritu crítico que hay que tener para todo, y sobre todo el hecho de saber que uno con el periodismo puede ser útil, y si yo puedo ser útil socialmente entonces no puedo conformarme con poco. Hay que comprender el papel del periodista en su totalidad, y jamás perder la vocación de servicio.